Dos meses después, Rajoy se someterá al debate de investidura

La presidenta del Congreso de los Diputados, Ana Pastor, anunció ayer su decisión sobre la fecha del debate de investidura: el 30 de agosto.

Fijar la fecha era una de las condiciones, además de las seis redactadas, para poder negociar su voto a favor a la investidura de Mariano Rajoy. El candidato del PP trasladó su

portavoz del gobierno hablando

aceptación al resto de requisitos, un listado de buenas intenciones contra la corrupción, la modificación de la ley electoral y una comisión de investigación parlamentaria sobre la financiación del PP.

Llegamos así al punto en que nos encontrábamos el 27 de junio, cuando el escenario que se contemplaba más probable era el acuerdo de investidura de Ciudadanos y el Partido Popular y la posterior abstención del PSOE. Sin embargo, se ha tardado dos meses en consolidar el primer acuerdo.

¿El motivo? Estratégico, por supuesto. Aunque llegue a cansar al común de la población, la estrategia electoral es una hoja de ruta para cada decisión y comunicado de los candidatos y partidos. En este caso, de Ciudadanos, que debía esperar un tiempo para justificar, con su listado de condiciones, su cambio de actitud con respecto al voto de investidura de Mariano Rajoy.

El próximo 30 de agosto se celebrará el debate de investidura y el 31 de agosto la primera votación para la que Rajoy necesitará una mayoría absoluta que no conseguirá. 48 horas después, el viernes 2 de septiembre, se celebrará la segunda votación en la que se precisa mayoría simple.

Con los votos a favor con lo que cuenta actualmente el candidato del PP, aún requiere de 6 votos favorables más o de 11 abstenciones. Las miradas se fijan en el PSOE quien, aunque tendrá difícil justificar su voto negativo a una candidatura que roza la mayoría, aún teme que Podemos le relegue en su posición de alternativa de izquierdas.

De nuevo la estrategia electoral, junto con el deseo de pulsar el “no” a Rajoy como éste hizo en la investidura de Pedro Sánchez el pasado mes de marzo, puede provocar que no contemos con un presidente en esta primera sesión. Tras el rechazo, podría haber una segunda ronda de contactos con el Rey y una segunda sesión de investidura del candidato del Partido Popular tras las elecciones gallegas y vascas a finales de septiembre.

Como vemos, la cosa podría alargarse, pero no debería perderse de vista que el 30 de septiembre deberían estar presentados los Presupuestos en el Congreso para iniciar su tramitación y evitar que se prorroguen los actuales.

Parece que, aunque tarde, habrá Gobierno y no tendremos que pasar por unas terceras elecciones que, de celebrarse, serían el 25 de diciembre. Una fecha que el PSOE considera un chantaje del PP, aunque lo más responsable sería no considerar siquiera la posibilidad de que pueda producirse.

Carmen Andrés es Consultora de Comunicación Corporativo & Asuntos Públicos

Compártelo